¿Has notado lo difícil que puede resultar decir “no” o incluso compartir tus opiniones libremente? Sin duda, expresar el cómo te sientes puede ser más complicado de lo que parece. Sin embargo, existe una herramienta muy útil para lidiar con estos obstáculos y es: La asertividad. Realmente, ser asertivo es muy necesario para mantener una relación sana con nosotros mismos y con los demás. Por ello, te mostraremos todo lo que necesitas saber sobre el tema y cómo llevarlo a la práctica. ¿Quieres saber un poco más?
¿Qué es la asertividad?
En primer lugar, la asertividad se define
como una habilidad social que nos ayuda a comunicarnos mientras damos valor
a nuestras opiniones, ideas y derechos. Al mismo tiempo,
logramos expresar nuestros sentimientos de manera
clara y sincera, evitando lastimar o perjudicar a los demás.
Así mismo, para ser asertivos de forma exitosa es necesario lograr expresar
lo que sentimos sin hostilidad o
agresividad. Del mismo modo aplica para cualquier escenario,
sin importar la emoción o pensamientos que se presenten (sean positivos o
negativos). Dado que, las emociones o pensamientos ligados a la rabia;
ansiedad; culpa; ira o miedo son emociones limitantes.
Por lo tanto, si actuamos a través de ellas, nos llevarán al conflicto.
Sin embargo, no solemos aprender habilidades sociales
como la «asertividad» de forma automática. Puesto que, las personas deben
entrenarse en su uso y llevarla a la práctica. Pero solo si les interesa cómo
lograr una mejor comunicación.
Asertividad en la comunicación: ¿Cómo nos comunicamos?
El humano es un ser social por
naturaleza, necesitamos interactuar entre nosotros para poder desarrollarnos
sanamente. Igualmente, la forma en cómo nos comunicamos está muy ligada a
nuestro temperamento y personalidad.
Tanto así que nuestro temperamento nos orienta a expresarnos de diferentes
maneras. Dentro de estas diferentes formas de expresarnos destacan 3 estilos de
comunicación muy comunes: Pasivo, agresivo y asertivo.
La comunicación pasiva:
Las personas que tienden a comunicarse de forma pasiva suelen presentar un
marcado miedo al rechazo. Como
resultado, esto les orienta a ser más complacientes y a darle mayor prioridad a
los intereses y derechos de los demás. De tal modo que llegan a considerarlos
incluso por encima de sus propias necesidades y deseos.
En muchos casos una persona con un estilo de comunicación pasivo puede ser
capaz de expresar lo que siente.
Sin embargo, suele hacerlo de manera inadecuada,
sintiendo muchas inseguridades en el proceso. Por otro lado, incluso llegan a
experimentar sentimientos de culpa al rechazar peticiones.
Es común que las personas pasivas no puedan evitar quedar envueltos en situaciones
incomodas. Esto debido a que suelen adaptar
su comportamiento para coincidir con el pensar y sentir de los
demás. Y, a su vez eso los lleva a reprimirse
con mucha frecuencia, y en consecuencia pueden tener explosiones
emocionales difíciles de controlar.
Comunicación agresiva:
Seguramente te has topado con alguna de estas personas en algún momento,
pues resulta muy difícil no notarlas. A simple vista pueden parecer personas
muy confiadas que se expresan de forma directa. Pero al mismo
tiempo se expresan de forma hostil, compartiendo sus
opiniones de forma agresiva o exigente.
Así mismo, llegan a ser muy conflictivos, tendiendo a percibir las opiniones
contrarias a las suyas como un ataque personal.
A causa de esto, es común verlos responder de forma intimidarte. Por ejemplo:
Imponiendo su propia postura o mostrando actitudes agresivas
(físicas y también verbales).
Sumado a esto, las personas con estilo de comunicación agresivo por lo
general no son conscientes de
esta conducta problemática. Al contrario, se convencen en que solo están siendo
sinceros y directos al comunicarse. Pero nada más lejos de la realidad,
ya que no toman en cuenta las
opiniones y sentimientos de quienes les rodean y mucho menos tienen presentes
las consecuencias de estas sus actitudes.
Como consecuencia de mantener estas conductas, es probable que terminen saboteando sus propias relaciones. Ya que no suelen estar dispuestos a ceder y las personas de sus círculos pueden llegar a evitarlos.
Comunicación asertiva
Las personas asertivas se caracterizan por transmitir
lo que piensan y sienten de forma clara y honesta.
Igualmente, están abiertos al dialogo y pueden manejar conflictos sin dejarse
llevar por sus emociones. Además, llegan a ser muy
congruentes, debido a que su forma de actuar siempre coincide
con su pensamiento y sentimientos.
También, una persona asertiva es capaz de dar opiniones en situaciones donde
no se sienta cómodo o esté en desacuerdo. Esto resulta de mucha ayuda para evitar
situaciones desagradables. Sin embargo, aunque una persona
asertiva es consciente de lo que desea
en todo momento, también mantiene siempre presente los sentimientos,
necesidades y opiniones de los demás. De este modo, asigna el mismo
nivel de importancia a ambas partes, intentando mantenerse
empático y dispuesto a escuchar.
Además, este estilo de comunicación es la mejor herramienta para llegar a acuerdos
saludables, ya que ayuda a mantener una actitud
serena durante los conflictos y de este modo conseguir los
mejores resultados posibles.
¿Cómo actúa una persona asertiva?
La comunicación abarca varias dimensiones, no solo el contenido de las
palabras que transmitimos. Por ello, si una persona desea mantener una
comunicación asertiva plena deberá poner en práctica lo siguiente:
- Mantenerse
en una postura relajada y no presentar tensión.
- Expresarse
siempre desde el «Yo» o en primera persona.
- Mantener
contacto visual y un tono de voz adecuado para una conversación.
- Hablar
de forma fluida y clara, y evitar posturas encorvadas o el encogimiento de
hombros.
- Evitar
verbalizaciones negativas como insultos.
- Ser
capaz de pedir aclaraciones y hacer preguntar en lugar de intuir y
suponer.
- Sabe
escoger sus batallas, ya que habrá ocasiones en donde o tendrá problemas
en ceder.
Importancia de la asertividad en nuestras relaciones sociales
Practicar una buena comunicación asertiva nos garantiza un buen equilibrio
de nuestras emociones y una autoestima saludable. De esta
manera aprendemos a socializar de forma más
efectiva y menos conflictiva. Y, en contraste, nos ayudará a eludir
los típicos sentimientos negativos o
depresivos, evitará que nos sintamos aislados y experimentaremos menos
miedo o ansiedad al interactuar con otros.
De este modo, comunicarnos desde la asertividad no solo nos abre las puertas
a un diálogo saludable. De hecho, nos ayuda a ser
claros con nuestros mensajes y hace menos probable que seamos
malinterpretados por los demás.
Ciertamente, existen muchos ejemplos de
comunicación asertiva. Pero, para llevarla a la practica debes
recordar que el «ser asertivo» no es un
talento o una habilidad que poseen algunos. Esto se trata de una conducta
que todos podemos aprender e integrarla en nuestro día a día.


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